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Mostrando entradas de septiembre, 2014

El hombre del bolso verde

"Hubo algo que vino a mi mente y no dudé en soltarlo" Así comenzó mi charla con Eugenio Chávez Durán. Según su relato, había pasado los últimos años dando vueltas por cárceles de la provincia de Buenos Aires y parecía ansioso por contar algo anterior a su última aventura. Corría enero (en realidad ya se iba), eran las cinco de la mañana y ya no iba a poder dormirme. Algunos gorriones de voz aguda ayudaron a mi desvelo y bajé a la calle con mate en mano mientras esperaba junto a las aves los primeros rayos de sol. El televisor quedó prendido al igual que alguna luz. Fue en ese momento donde lo vi. Con un bolso verde opaco prominente a cuestas y un muro gigante en sus espaldas, Eugenio se acercaba por la calle empedrada mientras se reía del comentario de un oficial, al que saludó, y dirigió la mirada al portón cerrado sin dejar a un lado su mueca alegre. Por la oscuridad no se podía ver mucho, sólo se distinguía un sombrero panamá y camisa clara, algo manchada, haciendo ...

Soledad

Amaba su nombre. Básicamente porque nadie la conocía por él. Todos la llamaban Sol. Tal vez pensando que era Soledad, pero lejos estaba de serlo.

Me pregunto lo mismo

No es fácil pensar. Ayer por la mañana me planteaba que la mente a menudo se enreda en momentos de tensión finita, que nada bueno dejarán a los años venideros. Pero ella, tan inocente como atenta se deja llevar en tejidos de duda e hipocresía, y por lo general se pierde. En ese instante se olvida que tenía planes, o que puede darse una vuelta por los recuerdos que más la animan. No puede salir de allí, está atrapada como en un agujero que ella misma cavó. Igual la entiendo.