No es fácil pensar. Ayer por la mañana me planteaba que la mente a menudo se enreda en momentos de tensión finita, que nada bueno dejarán a los años venideros. Pero ella, tan inocente como atenta se deja llevar en tejidos de duda e hipocresía, y por lo general se pierde. En ese instante se olvida que tenía planes, o que puede darse una vuelta por los recuerdos que más la animan. No puede salir de allí, está atrapada como en un agujero que ella misma cavó. Igual la entiendo.
Suele pasarme que dos o tres malas arruinen mi semana, aquella que en algún instante del tiempo comenzó y pautó una rutina temeraria. Ayer, por ejemplo, ya era tarde y mi amigo Esteban llegó a casa con cara de preocupado. No me saludó como acostumbrábamos; sólo se sentó y acariciando a mi perro cambiaba canales del televisor sin prestarle atención.
Una mente tiene suficientes problemas como para meterse en asuntos de sus pares. Sin embargo la boca a veces fanatiza en su nirvana y abre puertas que otros no habrían podido abrir. Fue cuando le pregunté a Esteban el por qué de su desánimo.
- Nada (antes de cualquier oración, siempre antepone el "nada"). ¿Te acordás de Laura?
- Sí. (Sinceramente no la recordaba)
- Me planteó formalizar, quiere que me encarrile en la relación y empecemos a vernos más seguido.
- No veo nada de malo en eso. ¿Vos como te sentís?
- Nada, yo estoy bien con ella. Pero pensar en estar de novio, parece que a mi mente no le gustó mucho. Ya tiene sus dramas de cine.
Fue ahí justo cuando me puso en jaque. ¿Lo había pensado a la mañana aquello del pensamiento ó Esteban me plantó la duda? Me inquietó bastante. No le dije que aquel mismo día me había propuesto no sumar problemas a mi psiquis, porque ya ni siquiera sabía si lo había pensado.
Lo insólito de la cercanía casual es que las mentes se alinean: son felices con las mismas cosas, se preocupan por minúsculos pormenores y esconden las mismas sensaciones. No recuerdo mucho a Laura, mi mente la borró. Seguro que la de Esteban también.
por Ignacio Champane

Comentarios
Publicar un comentario