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Mostrando entradas de 2021

Los collares

 Él siempre dice que son como collares. De esos que pesan, que sentís que los tenés puestos. Dice que son ellos los que a veces no te dejan ver, de tanto que te pesan en el cuello. Podríamos pasar una noche entera llamándolos de mil maneras, pero ninguno será como ese nombre. Con Mauro nos encontramos cada jueves en el Café Portofino, que con sus puertas altas de maderas de cedro engalanan una esquina que es oscura hasta de día. No se puede pedir más que un tostado con jamón y queso y un café doble o cortado, pero cumple las veces de bar tranquilo. Y porque lo hace, es que terminamos allí, luego de recorrer cafecitos, cada jueves anterior. No tiene mucha explicación el día en el que nos juntamos. Calculo que uno piensa que el otro debe hacer alguna cosa. Y generalmente las cosas se hacen: lunes, miércoles y viernes. Qué sé yo. Nos gustó el jueves. Entre gente de collares nos entendemos, a veces sólo con una mirada de reojo. Con Mauro hemos compartido más que un café semanal. Pero, ...

De zurdas e imparidad

" De Zurdas e Imparidad" - Intro de Cortina de Humo (18.07.2022), Vorterix.   Nóxico leyendo el cuentito en Vorterix =) Calle 34, número 987. Menos mal que el número de casa termina así. Recuerdo la vez en que decidí que toda mi vida iba a hinchar por los números impares. Amor futbolero, nada de grises. Fue gracias a que escuché a una tía, diciendo que se había levantado con el pie izquierdo, tras mandarse tres cagadas en lo de mi abuela, que la fulminaba con la mirada.  ¿Qué tenía de malo el pie izquierdo? Le pregunté a mi madre, y me habló de que simplemente la derecha estaba bien y la izquierda estaba mal. Izquierda: nueve letras, tres sílabas y termina en una "a", cuyo nombre tiene número de letras impar. Perfecta palabra. Simplemente podría poner que es perfecta, pero, si lo hago, la frase y el párrafo terminaría con la palabra "perfecta", que tiene ocho letras, y a mí no me gustan los números pares, desde aquel día en lo de la abuela que no me gustan...

Un poema de tres páginas.

 -Me encanta lo exagerada que sos.- le dice.   La polaca se ríe mientras sus pies casi tocan la cara de Rita. Tiene puesta una tanga negra solamente, y lee mi último poema mientras se ríe y no me mira. Cada tanto dice algo que no Rita no entiende. La ignora con una indiferencia que se da entre dos personas que, se conocen tanto, que la indiferencia misma es el clímax, aunque se conocieron este año y es la segunda vez que se ven en su monoambiente. La anterior, cogieron un rato, hasta que Rita le dijo su apellido con tono argento, imitando al profe de Latín que patina la erre y que está muy caliente con ella, y no pudieron seguir. Cuando se sorprende por algo que dice ella, la polaca se ríe tanto que parece alguien que jamás se había reído en su vida. Durmieron, y almorzaron juntas en una despensa que peina canas.  "Me entiendo mucho con la polaca. Me gusta bastante estar con ella." le había dicho a un amigo Rita, hace unos días. San Telmo escupe ruido pero en el corazón d...

Las vigas

Las Vigas. " ¿Todo ruido te hará sentir vivo? "  Pensaba mientras observaba el techo a dos aguas de la casita de mi abuelo. Alguna vez escuché que el sindicato ferroviario se la regaló en los sesenta. Pero él decía que la alzó con sus propias manos, junto a la abuela. Y le creo, porque era muy bueno tallando y haciendo diferentes actividades con sus manos. " La abuela sabía mucho ", decía. Era alemana y en la colonia donde se crió estaba encargada de armar las estructuras triangulares para que descansen las vigas del comedor comunitario y otros edificios, y lo mismo hizo en esa casita. Pero la belleza de saber que fue hecha por ellos se desvanecía de noche, cuando me quedaba a dormir allí. Es que las maderas me rodeaban y no me dejaban dormir, y nunca se lo pude contar a nadie, hasta hoy. Desde el colchón del comedor se escuchaba la pequeña radio en AM del abuelo, que sonaba en su habitación. Nunca se apagaba, entonces yo me acostumbraba a ese sonido del que disting...

La foto.

Ese lunes estaba fresco pero había sol, y el tráfico en la calle Catorce había vuelto a un ritmo cercano a lo normal, espantoso, tras dos años de pandemia. En la esquina de Cuarenta & Siete, sobre todo, se agolpaban en horas pico varios autos en doble fila y las motos de delivery zigzagueaban constantemente entre peatones, perros y choques. Octubre comenzaba, también ese día en que Juan murió.  Ese lunes se levantó de repente, mientras su gato Enrique lo miraba fijo, erguido, parado en su pecho. Juan lo acarició y Enrique clavó aún más las garras en su dueño por un instante, y escapó entre los barrotes de la ventana. Todavía había luna. Miró su celular y estaba apagado; había olvidado cargarlo por tercera noche consecutiva. Lo conectó, se levantó y se duchó, luego tomó un poco de café y salió con sus llaves, la mochila con ropa de trabajo, el barbijo y el celular al quince por ciento, que escondía la SUBE en su funda.  Llegó a la parada y mientras asomaba el sol pensó en l...

comohacen

 mierda cómo escriben los que saben tiran puntos y dos letras y parece que hablan de vos jodeputas como escriben me encanta hablan del amor hablan de la muerte así nomas a vos recién levantado te digo nunca sentiste amor nunca encontraste nada y vos decís mal cómo hace para leerme pero el que lee sos vos y no te das cuenta  jodeputas hoy te voy a decir que algún día te vas a morir no te puedo creer me voy a morir algún día cómo me voy a morir yo  si todavía no encontré el amor puta madre me voy a morir lo dijo el loco este que escribe como los que saben y dice que va en un micro  y vos justo estas en un micro no sé como hacen me encanta cómo escriben porque saben lo que no sé bien es qué saben pero saben y te hablan de una vieja y es tu vieja jodeputa no me hablés de los perros que lloro en el micro no me hablés de la vieja que lloro en el micro no me hablés de la nada que lloro en el micro cómo saben dios mío cómo saben que estoy acá sin encontrar el amor él habla d...

El Hambre

  Si mordés. Se muere, si mordés. No piensa en la piel oscura que no ve. No adivina qué fuiste, ni con quién. No piensa en esos ojos cansados cuando las luces iluminan todo y el cielo parece irse buscando otro amanecer. Todos tus nudos. Corre, si ladrás palabras. No se agacha. no te mira, Ni a vos ni a otros, sólo corre y grita. El barro lo frena, le grita tus mil nombres en la danza de siempre, entre tus patas y el agua. La risa de los que te ven brilla en tus lagrimales y yo que muero por abrazarte, y acostarme con vos. la noche se acuesta con vos. la risa duerme con vos. Mira el horizonte, y no te mira. Intenta seguir, pero tiene miedo, y el miedo es hambre  de no saber, es el cielo que esconde todo para él, mientras mirás las luces comenzás a entender que hoy tal vez no amanezca. Por Ignacio Champane 

Diez Días

 Si diez días fueran mi vida Y me dieras a elegir Cómo estar, qué sentir Seguro no sabría explicarlo, pero me lo puedo imaginar, como algo extraordinario, que no sucedería. Si diez días fueran mi vida Y dependiese de mí vivirla. Pasaría un día entero despertando, y volviéndome a dormir. Si diez días fueran mi vida, hablaría una hora entera, después de escuchar unas mil, a cualquiera que pase  en esos diez días  y tenga algo para decir. Si diez días fueran mi vida Y cuando digo mi vida, es entera, Me emocionaría con un niño Que sopla las velas en su cumpleaños Mientras todos aplauden Sabiendo que no le pueden decir A ese pobre nene inocente Que tiene diez días para vivir. Si diez días fueran mi vida Y me dieras a elegir Con quien pasarlos, con quien jugar Crecer, morir, No sabría elegir, Pues el tiempo pasa rápido, Pero de esos diez días que fueran mi vida entera Me guardaría el fin de semana Sábado y domingo enteros, Para estar solo. Pensar. Escribir. Ocho días con otra g...

Solcito

ignacio champane   ¿Tenés hora, loco? Dale pelotudo, dame todo. Dal e. Dale y no grités, que hay mucha gente. Sacate el reloj. Dale dale dale dale, sacatelo, dale. Dame la billetera. A ver, documento, plata, ¿qué es este papel? ¿A AFIP estás yendo? Me importa una mierda, dale, sacáte la alianza porque te quemo, no me importa una re contra mierda, dale dale dale dale. Toma el DNI; las tarjetas también al pedo, si las vas a bloquear; la SUBE, ¿tiene plata? Listo me la llevo, si vos no andás en bondi, cheto dale, sacate el collar. ¿Qué... qué es este collar de mierda? Una cuerdita negra y el cosito de Los Piojos, sos un pelotudo dale sacatelo. ¡Y no sé, cortatelo, dale! No grites, no vayas a gritar...  ¿Los fuiste a ver alguna vez? Una vuelta tocaron gratis acá para el cumpleaños de la ciudad. Subite el barbijo. Yo era un guachín, pero me re acuerdo. Una bocha de gente habia. ¿Qué tenés en los bolsillos? Damelo al caramelo damelo, dale dale, las llaves no, quedatelas, dale. Sacat...

Detesto y anhelo

  Detesto y anhelo; Anhelo y detesto; tus ojos se pierden en tus manos, que se mueven al ritmo de tus palabras; mis ojos se pierden en tus piedras que no encandilan, desde ya, pero son tan hermosas; sos tan hermosa... Te detesto pero, también, amo tus movimientos, y todo ese mundo que tus ojos inundan de silencios y susurros. Tu mirada va y viene entre siglos y siglos de saber. Tus límites se difuminan como en tu cara maquillada. como en tus cartas que no valen nada. Ilusiones condensadas Que se ríen de mí con amor ronco. Senderos y caminos de ayer; sacerdotes y magos hebreos; imaginando tu aleph; tus cábalas que detesto parecen tener alma. Tus manos que me enceguecen Y no puedo salir de ese mar  Que aparenta ya estar muerto.  Voluntad divina, sentimiento terrenal: espíritus amaderados. Mis ojos ciegos libres van y vienen Entre tus uñas mágicas y alquimistas, (esas manos que me marean...) Y conocen el estado puro de mi ser  Detesto tus cábalas; A tus muertos y los mí...

Sobre el sol y la luna

 Insípida y repentina. Sal y ceniza. El frío de otro cuerpo. Anillos de fuego. Mar que los apaga. Ola que no ahoga y lágrimas que no mojan. Gritos infundados Vienen de otro tiempo. Voces que no esperan, A mi alma, no deben Aún no deben saber Que soy quien escucha y siente. Invierno y primavera sin sol ni luna. De afuera una melodía. Se siente como un golpe repentino Ante mis oídos Que nadie lastimó todavía. Jugando a no caer, en vilo por escuchar. Sombra en el espejo Intenta recordar Mucho más de lo que pueda ver Sin consuelo ni entendiendo Si las aves te sonríen O se están escondiendo del cielo. Ola que no ahoga Silencio que se aleja La esperanza no regresa. Promesas sobre mi pecho De un mundo que no es. Un recuerdo juega con mis ojos, Veo blanco el atardecer. Ojos hundidos en la piel No podrá comprender Si soy alma o corazón Si soy madre o padre Si mi cuerpo les da calor Si soy alguien que volvió A recordarles el silencio A ver con ellos un mar que moja Pero no como debe ser. Ola...

No me ven así

 Ponele, pienso, ¿no? Hay cosas que no se las puedo contar a mi jefe, así en una charla de amigos que nunca van a ser amigos. No le puedo contar dónde vivía, con quiénes andaba. No le puedo contar que mi amigo Paco se ahorcó a los quince años, nada que ver, pero porque le va a chupar un huevo, y porque va a formar una idea mucho más general y enquilombada de lo que soy. Él, como todos los de acá, menos vos, me conoce hace un año nomás y no sabe las cosas que me pasaron, las cosas que hice, lo que no. Igual está bueno esconder algunas cartas, qué se yo. Seguro te pasa. A mí me dá que en cada círculo me tengo que manejar un poco distinto. Me gusta saber hasta dónde puedo maniobrar. Está bueno que no sepan todo, que no te pongan ni en el umbral de víctima, ni en la mira del peor ser humano del universo. Hay un par que me detestan, ¿te diste cuenta ?. Pero mi jefe no. De hecho, hoy estuvimos todo el día juntos, hasta recién que me abrió el portero. El chabón me ama. Conoce las partes j...

Los Muñecos

 Saber que en otras ciudades no se hace, es condición suficiente para que cualquier platencito se sienta orgulloso de hacer un muñeco en su barrio. Mauro era chico, el más chico de la banda de amigos que mientras noviembre se acercaba ya planeaban qué iban a hacer para quemar a fin de año: una momia. El barrio 19 de febrero ya tenía su representante. No había muchas razones: la idea era hacer el torso, cabeza y brazos (uno extendido como intentando agarrar algo delante suyo, y el otro más retraído, con gruesos músculos), rodeados de venda ficticia y engrudo, emergiendo de la tierra. Por lo general, solían hacerse personajes que se destacaron ese año, pero Mauro llevó la foto de la momia y a todos les pareció una gran idea. Era el primer muñeco en el que Mauro participaría activamente, y comenzó a enderezar alambres y algunos fierros pequeños para armar la estructura. Siempre le gustó ver arder los muñecos, pero sobre todo el ruido que hacían las obras de arte de los chicos de Barri...

Coso

 Cerré la canilla y mis pies cuelgan a unos cinco centímetros del piso de cemento del baño. No me puse medias. Desde siempre me gustó sentir el suelo. Cualquiera sea. Una baldosa y sus límites, el asfalto aunque queme, el pasto o el barro que renace entre mis dedos gruesos haciendo burbujas grises. Amo pisar el barro y que de repente, entre todo ese quilombo, alguna piedra aparezca y me pinche un poco, y seguir, como si nada, como si el barro fuera mío, como si las abejas ya supieran que no me tienen que picar, porque soy barro. Encima tengo un frío... Pero de esos que siento que los voy a recordar toda la vida. Como cuando fuimos hace poco al Zoológico de Buenos Aires. Vi una jirafa, y la vi triste. Le tiré comida y no la quiso. Los gansos sí querían, y un poco de miedo me dieron. A la vuelta a mi viejo se le voló una puerta de lona del Mehari, que ya era un hielo de por sí. Todo el viento me pegaba en la cara, y ya era tarde y a mí me encantaba, hasta que se escondió el sol. Creo...