No es fácil pensar. Ayer por la mañana me planteaba que la mente a menudo se enreda en momentos de tensión finita, que nada bueno dejarán a los años venideros. Pero ella, tan inocente como atenta se deja llevar en tejidos de duda e hipocresía, y por lo general se pierde. En ese instante se olvida que tenía planes, o que puede darse una vuelta por los recuerdos que más la animan. No puede salir de allí, está atrapada como en un agujero que ella misma cavó. Igual la entiendo.
Cuentos, relatos y poesías de Ignacio Champane.