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Mostrando entradas de marzo, 2021

Mirando al Sur

La noche en Ushuahia es a veces noche y a veces amanecer. Javier miraba el cielo negro e intentaba despejar la cabeza de a sorbos. El lunes de esa semana, cuando fue a visitar a sus hijos a la casa de Marcela, su ex mujer, los encontró encerrados en un armario oscuro, llorando. Tuvo que romper la puerta de entrada, tuvo que encargar una nueva ese martes, y tuvo que denunciar a la niñera y buscarla por toda la ciudad con su Duna 93', que respondía como el primer día. -Fue esa psicópata del norte-, le repetía a los oficiales, como si todos la conociesen así. Como si todos la odiaran como él. -Quedate tranquilo, Javi, la vamos a encontrar. Dónde se puede ir?- le dijo Adrián, que además de comisario había hecho la secundaria con él. -Pudieron haber muerto-, se repetía y miraba el techo desvencijado de la estación de policía. No hacía frío y la luna y el sol se acomodaban en un cielo que se cerraba y se cargaba de sombras. El miércoles, Javier había tenido una fuerte discusión con Marce...

Memorias de mi memoria

Se buscan aliados siempre. Un cable desacomodado sobre el suelo o un bicho que aún no sé el nombre. Los brazos de mi mamá o simplemente llorar. Mis dedos aprietan con fuerza las maderas largas que no son madera, mientras de lejos se oye el momento, se oye como una murga que se acerca y se tersan mis patas chuecas. Lo oigo y lo siento. Todo es más liviano de lo que parece. Los monstruos que me rodean claman por mi ritual.  A sesenta centímetros del suelo son otros los vientos y me cuesta pararme, mantenerme en pie. Mi tambor ancestral de cuero que no es cuero pesa sobre mi cintura y me mancha de azul. Mi espalda desnuda comienza a sudar mientras muevo mis manos. Los gritos y la música ensombrecen los golpes secos y río para no llorar, porque otra cosa no sé. Mis rodillas torpes no saben ir a ritmo, e ignorantes aportan lo suyo al ritual de sonrisas y carcajadas largas. Y río. No puedo parar porque no sé cómo se para. En un instante el techo de madera me mira de lejos con sus mil ojo...