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Mostrando entradas de noviembre, 2021

Los collares

 Él siempre dice que son como collares. De esos que pesan, que sentís que los tenés puestos. Dice que son ellos los que a veces no te dejan ver, de tanto que te pesan en el cuello. Podríamos pasar una noche entera llamándolos de mil maneras, pero ninguno será como ese nombre. Con Mauro nos encontramos cada jueves en el Café Portofino, que con sus puertas altas de maderas de cedro engalanan una esquina que es oscura hasta de día. No se puede pedir más que un tostado con jamón y queso y un café doble o cortado, pero cumple las veces de bar tranquilo. Y porque lo hace, es que terminamos allí, luego de recorrer cafecitos, cada jueves anterior. No tiene mucha explicación el día en el que nos juntamos. Calculo que uno piensa que el otro debe hacer alguna cosa. Y generalmente las cosas se hacen: lunes, miércoles y viernes. Qué sé yo. Nos gustó el jueves. Entre gente de collares nos entendemos, a veces sólo con una mirada de reojo. Con Mauro hemos compartido más que un café semanal. Pero, ...

De zurdas e imparidad

" De Zurdas e Imparidad" - Intro de Cortina de Humo (18.07.2022), Vorterix.   Nóxico leyendo el cuentito en Vorterix =) Calle 34, número 987. Menos mal que el número de casa termina así. Recuerdo la vez en que decidí que toda mi vida iba a hinchar por los números impares. Amor futbolero, nada de grises. Fue gracias a que escuché a una tía, diciendo que se había levantado con el pie izquierdo, tras mandarse tres cagadas en lo de mi abuela, que la fulminaba con la mirada.  ¿Qué tenía de malo el pie izquierdo? Le pregunté a mi madre, y me habló de que simplemente la derecha estaba bien y la izquierda estaba mal. Izquierda: nueve letras, tres sílabas y termina en una "a", cuyo nombre tiene número de letras impar. Perfecta palabra. Simplemente podría poner que es perfecta, pero, si lo hago, la frase y el párrafo terminaría con la palabra "perfecta", que tiene ocho letras, y a mí no me gustan los números pares, desde aquel día en lo de la abuela que no me gustan...

Un poema de tres páginas.

 -Me encanta lo exagerada que sos.- le dice.   La polaca se ríe mientras sus pies casi tocan la cara de Rita. Tiene puesta una tanga negra solamente, y lee mi último poema mientras se ríe y no me mira. Cada tanto dice algo que no Rita no entiende. La ignora con una indiferencia que se da entre dos personas que, se conocen tanto, que la indiferencia misma es el clímax, aunque se conocieron este año y es la segunda vez que se ven en su monoambiente. La anterior, cogieron un rato, hasta que Rita le dijo su apellido con tono argento, imitando al profe de Latín que patina la erre y que está muy caliente con ella, y no pudieron seguir. Cuando se sorprende por algo que dice ella, la polaca se ríe tanto que parece alguien que jamás se había reído en su vida. Durmieron, y almorzaron juntas en una despensa que peina canas.  "Me entiendo mucho con la polaca. Me gusta bastante estar con ella." le había dicho a un amigo Rita, hace unos días. San Telmo escupe ruido pero en el corazón d...