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Te miro







Te miro pasar, mejillas sin pena,

labios cansados,

mis manos embarradas entrelazadas;

mi cuerpo hecho canción

que aún no se desvela.

Muevo mi cuerpo desesperado,

no puedo detetenerme,

tambaleo agotada

pero no caigo.

Te miro pasar,

mis dedos se confiesan entre sí

que la recuerdan.

Las gotas mueren con nuestro calor

Ya no siento nada

mientras te miro.

Mis palabras se escribirán

De mil maneras.

Mi abuelo amaba la calle,

pasaba horas mirando hombres y mujeres.

Una vez me contó que desde su casa

no se veía el amanecer

y corría desesperado hacia cualquier parte

con sus pies de tierra.

Arriba mío hay sombras

y por un instante me pierdo en mi reflejo,

que baila, y quiero bailar

y saber si tiene frío.

Quiero abrazarla y que me abrace.

Quiero bailar con ella.

Te miro, te estás yendo.

Pero te miro. 

Escondido entre los hierros cruzados,

no te atrevas a mostrarme los dientes.

No tengo himno, no tengo más corazón.

Pero escucharás por siempre estos retazos de tela.

Te miro.

Y te veré marchar entre una lluvia de silencio

con tu mueca de licor.

Una por vez, por favor,

que nos escuchen una por vez.

María. Raquel. Pablo. Juana y su nena.

Por Ignacio Champane 


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