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Sobre el sol y la luna


 Insípida y repentina.

Sal y ceniza.

El frío de otro cuerpo.

Anillos de fuego.

Mar que los apaga.

Ola que no ahoga y

lágrimas que no mojan.

Gritos infundados

Vienen de otro tiempo.

Voces que no esperan,

A mi alma, no deben

Aún no deben saber

Que soy quien escucha y siente.

Invierno y primavera

sin sol ni luna.

De afuera una melodía.

Se siente como un golpe repentino

Ante mis oídos

Que nadie lastimó todavía.

Jugando a no caer,

en vilo por escuchar.

Sombra en el espejo

Intenta recordar

Mucho más de lo que pueda ver

Sin consuelo ni entendiendo

Si las aves te sonríen

O se están escondiendo del cielo.

Ola que no ahoga

Silencio que se aleja

La esperanza no regresa.

Promesas sobre mi pecho

De un mundo que no es.

Un recuerdo juega con mis ojos,

Veo blanco el atardecer.

Ojos hundidos en la piel

No podrá comprender

Si soy alma o corazón

Si soy madre o padre

Si mi cuerpo les da calor

Si soy alguien que volvió

A recordarles el silencio

A ver con ellos un mar que moja

Pero no como debe ser.

Ola que ahoga

Manos sobre el fuego

Vientre y cicatriz

Cicatriz y manos

Manos y vientre

Fuego y cicatrices.

Un túnel inverosímil

Mil maneras de perder

Me alejo de tus manos

Que me vieron arder

Entre lágrimas infundadas

Y un blanco atardecer.

La soledad y mis ojos

Aún no entienden la luz

Qué debo ver, qué no.

¿Por qué hacer calor y frío?

Un universo de porqués.

Intento buscar de dónde

Vuelve esa melodía

Que alguna vez sonó

Como un aullido perdido en el cielo

Sin sol y luna,

Un verano similar al invierno,

En un lugar que conozco

Pero nunca pude ver.

Intento,

Intento,

Intento.

Horas y minutos,

Años de mentira,

Almas y corazones,

Lágrimas y sudores,

Gritos sin nombres.

La verdad marca que es hoy

Que mis párpados perderán

Esas ganas de saber

De dónde viene esa melodía

Que alguna vez sonó

Y ya no puedo recordar,

Entre otros ojos

Otros corazones

Tal vez deba volver

Donde todo comenzó

Los recuerdos ya no juegan

Y mis manos ya no cargan

El anhelo de saber

Que este mundo no es como es,

Y soy quien sus ojos

Imaginaron que podría ser.

Hordas de atardeceres

Cambiaron su color

Sus montañas y cardones

Bajo el sol y la luna

Hicieron de estos ojos

Dos amantes en rebelión.

Y al fin entendieron

Una tarde de primavera

Que las aves no sonríen

Sólo se están escondiendo

Del cielo y de la tierra

De las olas y del tiempo

De un futuro que no verán

Y un ahora en pleno vuelo;

No recuerdan si ayer fue ayer;

Si llovió a cántaros en enero;

No saben si partiré

Y sentiré lo que ellas

Alguna vez sintieron.

No sé si soy yo

O fue el mundo que no fue

El que me dice hasta luego

Con mirada de madre y padre,

Señalando el horizonte

Enseñándome a rezar

Por la vida que se esconde

Tras las sierras y los mares

Tras las luces del norte.

Mil noches de carnaval

En el barrio viejo donde nací

Entre paredes de algodón

Y sueños lúcidos que alternan

El inagotable sentir

La melodía de otro tiempo

Haciéndome latir

Desde siempre, para siempre

Hasta ya ni saber

Qué agradecer y qué dejar

Que se escurra entre mis manos.

Primavera sin luna

Invierno sin sol

Promesas sobre mi tumba

De un mundo que no es.



Por Ignacio Champane 

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