"De Zurdas e Imparidad" - Intro de Cortina de Humo (18.07.2022), Vorterix.
Nóxico leyendo el cuentito en Vorterix =)
Calle 34, número 987. Menos mal que el número de casa termina así. Recuerdo la vez en que decidí que toda mi vida iba a hinchar por los números impares. Amor futbolero, nada de grises. Fue gracias a que escuché a una tía, diciendo que se había levantado con el pie izquierdo, tras mandarse tres cagadas en lo de mi abuela, que la fulminaba con la mirada.
¿Qué tenía de malo el pie izquierdo? Le pregunté a mi madre, y me habló de que simplemente la derecha estaba bien y la izquierda estaba mal. Izquierda: nueve letras, tres sílabas y termina en una "a", cuyo nombre tiene número de letras impar. Perfecta palabra. Simplemente podría poner que es perfecta, pero, si lo hago, la frase y el párrafo terminaría con la palabra "perfecta", que tiene ocho letras, y a mí no me gustan los números pares, desde aquel día en lo de la abuela que no me gustan más.
Y así fue (obviamente quedaría mejor un entonces para comenzar a contar esto, pero no) que le pregunté a mamá si yo estaba mal, porque escribía con la izquierda. Y cuando me dijo que lo que estaban mal eran los dichos que se repetían desde antes que nazca la tía y que no le tenía que dar importancia (también me avisó que el mundo estaba hecho para la gente diestra, palabra hermosa de siete letras cuyo significado lo aprendí ese mismo día), me sentí liberado para poder elegir el bando: soy zurdo y me van a gustar los números impares. Porque los pares les gustan a todos. El diez por ejemplo. Con el cero mantengo algunas dicotomías. Si me tuviera que robar un número par para nuestro bando, sería el cuatro, por su forma, lo cambiaría mano a mano con el cinco. Pero al trece y al diecisiete les tienen miedo y a nadie les gustan, en cambio, yo ahora de grande los juego a la ruleta y los uso para definir volúmenes y nombres a mis cuentos. Y soy zurdo, qué le voy a hacer, tengo que estar al revés de todos y todas las fanes de los pares, que seguramente sean todos diestros y diestras. Diestras tiene ocho letras, jamás podría haber terminado el párrafo con esa palabra. "Palabra". Dios mío. Qué palabra. Siete letras. Mi número favorito: el siete.
Tampoco es que estoy obsesionado con el tema. Simplemente la tele tiene que estar en 43, la radio en 17. No pido mucho, tampoco jodo a los demás. En casa somos cuatro y, si bien conocen mis preferencias, no intento que ellos las cumplan, y ya dejaron de cargarme o molestarse. Sí. Cuatro somos. Sí, por supuesto que me jode, ja. Pero, ¿qué voy a hacer? Bueno, alguna vez fuimos cinco, eso me consuela. Hoy me mudaría, pero una decisión así no se puede tomar tan fácil. Les tendría que cambiar la vida a mis hermanas y mi madre, y, como les dije, no me gusta joder a los demás.
"Demás" tiene cinco. "De más", también me gusta como frase, porque la impar tiene más letras que la par.
Claro, para que terminen de entender sendas aclaraciones, les voy contar también que me gusta terminar las frases con una palabra cuya cantidad de letras sea impar. Entonces jamás me van a escuchar decir "Chau". Siempre será un "Adiós", o un "hasta luego"; y ya me cansé de decir "nos vemos". Por suerte, tengo un montón de maneras de despedirme. El "hola" se me complica más, porque, si bien no es condición suficiente, me gusta también comenzar las frases con una palabra impar. Entonces, si se llama Carla o Luciano, le digo el nombre y, todo bien. Ahora: si se llama Juan, Esther, Thomas o Estanislao (que tiene diez letras y confieso que es un nombre que me encanta), arranco la charla con un "Qué hacés", y respondo con un "todo bárbaro", en lugar de un "todo bien". Y podría terminar así el párrafo, pero bien tiene cuatro letras. Entonces lo termino así.
También nací en el año 1991. Hermoso. Mi DNI termina en 5. Atinado. Mi nombre tiene siete letras. Orgasmo. Estoy encaminado. Mi casa tiene tres habitaciones, y el baño se tacha con el patio, como en la Generala, pero de igual manera seguirían siendo impares los ambientes. En la 34 donde vivo, (que, si bien es un número par, si sumo las dos cifras me da como resultado un siete) hay trece árboles, cinco edificios, veintiún casas comunes y tres comercios. Se podría decir que es una cuadra perfecta. Hay una dietética bastante linda, un kiosco pequeño y una peluquería medio escondida, pero yo sé que está. Gracias a los estacionamientos y garages, entran veintitrés autos estacionados en un día normal, respetando las rampas de las esquinas. A las siete (y les juro que es a esa hora, no es que quiera ponerme repetitivo), ya no hay más lugares en la cuadra, que se llena de gente vestida de casamiento, que viene a trabajar a esta zona. No puedo terminar el párrafo con la palabra "zona". No puedo. Ahora sí. Ahora puedo, con "puedo".
Estoy muy tranquilo, igual, son cosas que hago para mí, no obligo a nadie a que las haga. Si algunas cosas tienen que ser pares, que lo sean. Por ejemplo, cuando me pongo medias, me pongo dos. Pero de chico, una vez me aseguré de ponerme solo una durante un día entero. Entonces, ahora que cada día me pongo medias una cantidad par de veces, estoy tranquilo sabiendo que en el recuento histórico de mi vida, el número de veces que me puse medias será siempre impar. Es un juego, nada más.
Qué va a ser. Un domingo estaba bien aburrido, así que conté los cuadraditos que forman cada baldosa de cemento de la vereda, algunos amarillos, otros rojos, y me dieron un número par que no recuerdo. Así que con un martillito y un cortafierros destrocé una baldosa entera de 3x3 cuadraditos hasta ver tierra, para que tanto a lo ancho y a lo largo, el número diera correcto. Diera impar. Los sábados y domingos no hay mucha gente. Pero de lunes a viernes, el barrio se llena de corbatas y gente vendedora que recorre oficinas, y niños y niñas que van al colegio. A los tres locales, sobre todo al kiosco y la dietética, vienen bastantes combis y camiones con mercadería. Yo los saludo con un "hasta luego", desde la puerta de casa, donde a veces me siento en la reposera, tranquilo.
Les propongo algo, si algún día los veo, díganme cualquier palabra y les digo si tiene cantidad de letras par o impar. El número total de letras capaz no lo saco rápido, pero en un instante te puedo decir si la palabra es par o impar. ¿Otorrinolaringólogo? Impar, por supuesto, una de mis cartas altas. La uso cuando a veces digo una palabra par bien larga. Por debajo la suelto, para ganarle a esa y quedarme tranquilo que , aunque sea, para mis adentros, la frase terminó con una buena palabra impar, la más larga de la conversación. Parece confuso, pero a veces es divertido.
Y sí, ya sé que somos cuatro, es lo único que me falta ordenar. Déjenme. Yo algo voy a hacer. Hay derrotas con la que tengo que aprender a convivir. Y hay victorias que se disfrutan más si solo yo sé de ellas.
Por Ignacio Champane
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