Noche de tres estrellas
no dejo de extrañar otros Yo que imaginé,
aquellos que fueron,
mundo de una sien que no sabe de colores
Pensando, quizás a veces sin querer.
Dudando sin prejuicios
creyendo, desarmando,
Dios sabe que no soy y no me encuentro
ni en Yo ni en Él .
Espasmos de violento despertar
la cercanía de mis hombros .
Pesan los Yo .
Pesan los Él .
Pesan y creen saber qué,
cómo, cuándo, de dónde
Cielo de tres estrellas.
de un mundo donde extraño,
con la tele encendida y el volumen bajo
iluminando mi cara azul.
alguna vez creí que no era.
Miércoles. Ciudad.
sirenas. Tierra y sueño.
Hermoso y derrumbado Yo sin amanecer.
Jueves, oscuro, por supuesto.
Abrazos que no prefiero.
Palabras que no suenan.
Yo y de nuevo Yo
Separados al verso, diferentes.
Viernes.
Fui el de ayer.
Es extraño e injusto saber
que no será el de la tele encendida.
No me interesa más la noche
Ni que no hay alma ni fantasía.
No hay final, ni triste ni feliz.
Dios sabe que yo no creo en él.
"¡Muertos ya los Yo del ayer!"
Oh, pobre infiel que ha sido olvidado
Fibra inerte despellejada.
boca abierta por reflejo.
No digas nada e imagina.
Párpados, duelan.
Llenos de sal pensando en mañana
Pero mañana no es el ayer
No soy yo
o ningún otro:
mañana es otro mundo
Y tal vez en el
No podrán naufragar
En los Yo que aluciné.
Emociona hasta lagrimiar
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