Ir al contenido principal

Autodefinido

Cada tanto te veo en algún espejo, en alguna vidriera, mezclándote con los matices de la ciudad, y me pregunto si hoy sos lo que alguna vez quisiste ser. ¿Alguna vez quisiste ser alguien?

Dejás todo librado a lo que indique el destino, sin siquiera creer que exista alguno. Pero vos seguís, construís. Derrumbás. Dejás a medio hacer más de lo que terminás, pero vas. Sin temor a equivocarse.

“No hay nada escrito”, solés decir. Algún conocido te lo habrá metido en la cabeza y hoy defendés tus ideas con lápiz y papel. Qué paradoja. Nunca te imaginaste comprándote una Olivetti 44 o emocionarte con tu propia prosa. No. Has perseguido otros sueños. O al menos parecían serlo.

Pensaste que tu futuro estaba en las computadoras, entre cables y redes. Pero números binarios te hicieron entender que no siempre uno más uno es dos. ¿Error seguir ese camino? Error hubiese sido no tomarlo como experiencia y pegar el volantazo a tiempo para sumergirte en tu pasión, empapándote de palabras .


Hoy estás ansioso, como toda tu vida, por intentar ser alguien. Y como hijo único y ateo que sos, lo buscás solo. Vos y tu cabeza. Tal vez se sume algún recuerdo del viejo y un mate de mamá, o un paseo con tu amor que sanamente te distraiga. Pero como las golondrinas en su vuelo eterno al frío de la realidad vas forjando un camino sospechando lo que vendrá y tratando de estar siempre un paso adelante. Difícil. Pero vas.

por Ignacio Champane

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sobre el sol y la luna

 Insípida y repentina. Sal y ceniza. El frío de otro cuerpo. Anillos de fuego. Mar que los apaga. Ola que no ahoga y lágrimas que no mojan. Gritos infundados Vienen de otro tiempo. Voces que no esperan, A mi alma, no deben Aún no deben saber Que soy quien escucha y siente. Invierno y primavera sin sol ni luna. De afuera una melodía. Se siente como un golpe repentino Ante mis oídos Que nadie lastimó todavía. Jugando a no caer, en vilo por escuchar. Sombra en el espejo Intenta recordar Mucho más de lo que pueda ver Sin consuelo ni entendiendo Si las aves te sonríen O se están escondiendo del cielo. Ola que no ahoga Silencio que se aleja La esperanza no regresa. Promesas sobre mi pecho De un mundo que no es. Un recuerdo juega con mis ojos, Veo blanco el atardecer. Ojos hundidos en la piel No podrá comprender Si soy alma o corazón Si soy madre o padre Si mi cuerpo les da calor Si soy alguien que volvió A recordarles el silencio A ver con ellos un mar que moja Pero no como debe ser. Ola...

Un poema de tres páginas.

 -Me encanta lo exagerada que sos.- le dice.   La polaca se ríe mientras sus pies casi tocan la cara de Rita. Tiene puesta una tanga negra solamente, y lee mi último poema mientras se ríe y no me mira. Cada tanto dice algo que no Rita no entiende. La ignora con una indiferencia que se da entre dos personas que, se conocen tanto, que la indiferencia misma es el clímax, aunque se conocieron este año y es la segunda vez que se ven en su monoambiente. La anterior, cogieron un rato, hasta que Rita le dijo su apellido con tono argento, imitando al profe de Latín que patina la erre y que está muy caliente con ella, y no pudieron seguir. Cuando se sorprende por algo que dice ella, la polaca se ríe tanto que parece alguien que jamás se había reído en su vida. Durmieron, y almorzaron juntas en una despensa que peina canas.  "Me entiendo mucho con la polaca. Me gusta bastante estar con ella." le había dicho a un amigo Rita, hace unos días. San Telmo escupe ruido pero en el corazón d...