Se mueven grúas y
ya me dijiste dos veces lo que me viniste a decir. Te suena raro pero te estoy
escribiendo esta carta con vos delante de mí.
Tu nariz no tiene
nada que ver con tu boca.
Dos veces me lo
dijiste. Pum. Si, si. Te juro y te prometo que te escuché. Así que te estoy
respondiendo. Así respondo yo. Al menos ahora.
Cuando te fuiste
no había terminado todo esto. Me intriga saber cómo me vas a responder. Aunque
no necesito una respuesta.
Tus ojos no
tienen nada que ver con los míos.
Te miro y me aplaudís.
Me mirás y te sonrío. La casa está rara y mi cabeza no sabe qué mover.
Los platos están
sucios y la tele apunta a la pared. Hay vino, y vos diciéndome todo esto.
Cómo no te voy a
responder? Pará un cachito que ya termino. No necesito decírtelo ahora,
necesito escribir.
Necesito sentir
que mi mano izquierda se amiga con este lápiz, que se vuelvan a encontrar luego
de un estribillo que los partió a la mitad y los distanció hasta el final.
Hablás en prosa,
te diste cuenta? Me mata, me encanta. Tus silencios son el mejor solo que
escuché en mi vida.
Te escribo esta
carta para desesarte un feliz año. Seguro no la vas a leer.
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