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Ella, vos, yo, ella y yo.


 

Cómo decirte...

Un día vino ella y me dijo que le gusta cómo hablo, la cadencia de mis palabras, la exageración de mi cara. Me gusta, me dijo. Me encanta.

Y vos jamás te detuviste ni siquiera a corregirme una oración. Pareciera que no te interesa lo que digo, lo que escribo.

Una vez te conté que me iba a anotar a un curso. No te voy a decir de qué, ¿a ver si te acordás? Ni en pedo, ¿no? Ella fue y se anotó conmigo.


Ella me dice que voy bien, y cuando voy mal me dice que tengo que enderezar un poco para ir mejor, aunque sepa poco y nada del tema. Vos, nada. No me hablás. Está bien, ella también me dice que hablo poco, como me decís vos. Pero ella me pregunta.

Una vez, antes de abrazarnos, me preguntó cómo estabas. Vos. Ella. Me preguntó cómo estabas vos. Le dije que estabas bien aunque no lo sabía, porque no me contás.

Vos una vez me frenaste en la calle y me preguntaste si estaba bien. Yo. Si estaba bien de la cabeza. Que qué hacía hablando con ella, a mitad de un miércoles. Ella nos miraba de lejos y vos le gritaste que se vaya a la puta que la parió. Y ella se fue, y vos también, pero conmigo.

Ella me manda un mensaje todos los días. A vos te veo casi todos los días, pero hablo más con ella. Cómo decirte...

Ella no me echa nada en cara como te estoy echando yo. Es verdad. Me enojo cuando me echas algo en cara. Me da bronca. Me río, y agacho la cabeza. Y a vos no te gusta eso. ¿No te gusta cómo hablo? ¿Te gusta algo de mí?

Ella una vez me dijo que era inseguro, pero a veces me la doy dé. A veces me dice cosas que yo ya sé, pero la empujo a que me las diga. Porque las quiero escuchar. Porque vos no me las decís. ¿Por qué no me las decís? Si cuando hablás con otra gente sobre mí parece que hablás de una utopía, de un ser de otro tiempo, de un pibe adulto que juega como un niño y calcula como un viejo. Cuando sin que te des cuenta, escucho que hablás de mí, siento que vivo el presente. Que estoy donde tengo que estar, que sabés más vos de mí que yo y que ella. ¿Por qué no me lo decís?

El viernes es mi cumple. Ella se acuerda, me preguntó qué voy a hacer, sabiendo que no la voy a invitar. Vos llegaste ayer y de lo único que hablaste fue de esa flaca de la facu que ganó un premio y se fue a vivir a no sé dónde. Te indignaste mal y le dijiste de todo en mi cara. Y entre todo tu monólogo vespertino te recordé mi cumple. Me dijiste ya sé, boludo. Me bardeaste un poco ante mi silencio.

Te dije que qué me bardeás, boluda. Me dijiste que me vaya a cagar y me partiste la boca de un beso con ojos abiertos, y me sentaste en el sillón rojo de mi habitación mientras me sacabas la remera y sentí tus uñas. Lo elegiste vos el sillón, y yo te dije que era una mierda, adelante del vendedor, y te cagaste de risa y me sacaste la tarjeta de la mano para comprarlo. Vos sos impulsiva.

Ese día que la mandaste a la puta que la parió, ella se fue muy triste, llorando. Nunca más me habló del tema. Vos esperaste que se dé vuelta para mirarme desde allá abajo con cara de Coyote, radiante de malicia. Te reíste mucho y no entendí si estabas enojada o fue el mejor día de tu vida, pero me fui con vos. Me diste la mano por primera vez. Por si ella nos volvía a mirar. Si sabés que tenés razón, te importa cero las consecuencias.

Yo no sé ponerle títulos a las cosas. Vos no lo necesitás. Yo no sé cocinar y vos tampoco. Yo me río de todo el mundo recién cuando vos me decís de qué reirme. Yo te pregunto cómo estás y vos ya sabés que no me importa la historia completa. Que mi retórica demodé no tiene una respuesta que dure menos de un día. Vos sos la novedad, yo soy el que la compra. Cómo decirte... sos todo lo que no necesito, y yo soy el que consume sin pensar. Sos esa que dice lo que siente, cuando le pinta, entre dos oraciones que desprestigian al universo entero. Yo soy el que te lee entre líneas, el que escribe de vos y se desarma, el que se deja besar en el sillón de mierda mientras me bardeás, el que no sabe explicarle a nadie lo que vos sos para mí.

Vos sos la que me ignora cuando ya no hay nada más que explicar, yo soy el que te entiende de a capítulos. El que piensa que es peor que vos. El que se siente una basura cuando vos no estás. Ella es la que piensa que soy todo lo demás.

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